lunes, 9 de marzo de 2009

Su primer día, mi primera vez


Lo veo con sus zapatillas color azul, sus soquetitos blancos, su delantal celeste y su carita llena de expectativas. Su flequillo rozándole las cejas y una sonrisa que le abarca toda su boca, cómplice diríamos.
Sus ojos transmiten curiosidad, pero no está asustado. Al contrario. Se siente cómodo en esa salita de color amarillo, llena de juguetes, una casita, mesas y sillas chiquititas que pronto se llenará de enanos como él y ansiosos padres que buscarán con su mirada y en su corazón, no sorprenderse con otra etapa que comienza.
Algunos mayores están más tensos que sus propios hijos. Los flashes de las digitales inundan el aire congelando el momento mágico de esa primera vez que no se volverá a repetir. Nunca nada se repite como la primera vez. (Fito Páez dixit)
Yo no puedo estar mucho tiempo. Pero juego con él a los bloques, hablamos, le hago las típicas (poco ingeniosas y hasta tontas) preguntas de "¿te gusta el jardín? ¿te gusta tu maestra?"... caigo en los lugares comunes. No quiero desnudar, todavía no, que me duele verlo crecer. Y me llena de orgullo también que él asuma tan naturalmente que a partir de hoy ese será su mundo por un año. Me cuenta su mamá que después no se quería ir. Y que su entusiasmo superó todas las expectativas porque ya quiere su mochila, su vaso, su carpeta... Ayer ayudó a construirla pegando figuritas en la cartulina azul.
"Pero vos... ya pasaste por esto", me decían... "Debés estar ducho".... Sí, pero es distinto.
Este es mi hijo.
Y no es lo mismo. Era como verme a mí, 35 años atrás pero distinto. Me había colgado de las polleras cuando entré a ese mundo totalmente extraño, con chicos como yo que no conocía, sintiéndome angustiosamente abandonado.
Pero él no. Su tranquilidad me pasmó. En su mirada noté la madurez de saber lo que hacía. Y lo ví grande. Ya está grande.
Tuve que salir. Contuve las lágrimas que pugnaban salir, escapándose por el costado de mi mejilla y dejando en evidencia mi sensiblería.
Fue su primer día. Y la primera vez que volví a sentirme abandonado después de mucho tiempo. Mi hijo, está creciendo.

viernes, 6 de marzo de 2009

I'm back

Aunque la frase no era la que decía el robótico asesino del futuro ("I'll be back", decía) que conocimos hace más de 25 años, es sólo una alegoría de que estoy de vuelta. Para escribir.
Porque no haré nada de lo que hacía este personaje en su taquillera película donde perseguía a Sara O'Connor de forma implacable pero sin éxito (ups!, conté el final...).
Aunque tengo un par de objetivos en la mira para intentar lo que el musculoso. Nunca faltan los estúpidos/as que se empeñan en embarrarte la cancha. Pero, nah, no creo que lo haga. Me faltan los lentes... Ja, ja!!!
Bien, estimados amigos y lectores, acá estoy...
Espero mantenerlos entretenidos con mis relatos.
Hasta la próxima.

Pd: Gracias, gracias, gracias, gracias.... no terminaré de agradecer a todos los que, de una u otra forma, me hicieron llegar los buenos deseos de recuperación para mi compañero de trabajo. Que Dios, Alá, Mahoma, Javhé, la Madre Natura y todos los dioses del Olimpo los tengan en su gracia. El está mucho, pero mucho mejor. Ahora viene la otra etapa de recuperación. Pero esa es otra historia, como los Verónica y su hija, Angel y su mamá... trances duro que tuvieron y tiene que pasar los compañeros de laburo, que también son de la vida. Hasta siempre.

viernes, 20 de febrero de 2009

Toy... no toy....


Perdón a los que escribieron y no contesté....

Soy la foto...

Y volveré...

Seguro que volveré....

Abrazos y besos ...

miércoles, 4 de febrero de 2009

¡¡Fuerza!!


No soy amigo de él. Tampoco lo fui.
No sé si lo seré.
La amistad es uno de los sentimientos que no suele manejarse aunque algunos la manipulen con maestría y sapiencia. No es mi caso. La amistad se da, franca, sincera, sin escudos ni tapujos, sin esperar nada a cambio.
Entonces crece, se fortifica, va y vuelve en ese mar de sensaciones únicas y mirarse a los ojos no lastima. Sólo basta encontrarse con la mirada. Si nos conocemos, eso será suficiente para saber cómo te sientes, qué necesitas, qué piensas... Así funciona para mí.
Es la confirmación de que somos amigos.
Tal vez él algún día ingrese a ese círculo reservado para pocos a los que les brindo mi corazón y mi alma.
El es uno de mis tantos compañeros de trabajo. Un buen tipo. Buenazo, como los que ya no vienen. Siempre lo ves con una sonrisa y dispuesto a ayudarte. Es generoso, te dedica su tiempo cuando no entendés algo.
Su voz es suave, casi pide permiso para hablar. Pero tiene un timbre alegre. Su espíritu es alegre.
Si hasta cuando protesta o reniega, no parece que lo hiciera en serio porque no podés creer que esté ofuscado. No se le nota.
Y juega al fútbol... Dios, cómo juega.
El y la pelota parecen una sola cosa. Tiene la visión sutil de los talentosos.
Lo conocí cuando entré a trabajar, hace como seis años. Pero ya lo ubicaba de vista, desde hacía un tiempo atrás. No interactuamos demasiado, salvo en los lugares comunes y también en una cancha de fútbol. Pero no fue suficiente para afianzar nuestra buena relación. Tal vez sea un poco por cómo soy. "Especial", dirían los que me conocen bien. "Demasiado... especial", diría quien me conoce lo suficientemente bien. Sí, lo reconozco: soy un tipo difícil.
Pero de él, todos me decían lo mismo cuando entré: "es un buen chango (muchacho, en dialecto tucumano). Un tipo tranquilo, no se mete con nadie. Un buen amigo".
Y cuando tuvimos oportunidad de compartir horas de trabajo, confirmé la versión. Se casó con una compañera, después de varias idas y venidas. "No te aprovechés de tan buen tipo que es", le decíamos... Pero se aprovechó nomás... Se casó, tuvieron un hijo... todo bien.
Iba todo tan bien que un pequeño dolor, una maldita molestia en su rodilla izquierda que no lo dejaba disfrutar de su pasión que es jugar a la pelota, fue suficiente para tomar la decisión de operarse.
Primer diagnóstico: meniscos. Después de una cirugía explorativa, se dieron cuenta que su problema eran los ligamentos cruzados. Había que abrir de nuevo.
Lo operó uno de los mejores médicos, especialistas en cuestiones de rodilla pero algo salió mal.
No me pregunten qué. Hubo una infección. Se trató con todos los antibióticos posibles (la lista es larga y las cuestiones técnicas, la verdad, me aburren) incluso los más fuertes.
No hubo caso.
Viajó a Buenos Aires. Al Hospital Italiano. Allí le diagnosticaron que era un hongo que estaba comprometiendo el hueso. Sólo siete casos existen en el país y él, uno de ellos. Hay un médico que está estudiando este nuevo hongo y las drogas para tratarlo deben traerla de Alemania.
Hace ya más de dos meses que comenzó su calvario. Se está recuperando.
Respondió bien a las primeras dosis de esa droga y, si todo sigue así, volverá a Tucumán para continuar el tratamiento. Viajará esporádicamente a Buenos Aires para las próximas cirugías, porque tienen que hacerle otras más para recuperar su pierna.
Aquí todos se movilizaron para solidarizarse con él. Porque todos respondieron al mal trance que pasaba "el bueno de Fabián".
Yo desde acá me atrevo a pedirles a uds., estimados lectores, que eleven una oración conmigo o una expresión de buenos deseos -si no crees en alguien superior- para su buena recuperación.
Para darle fuerzas a un buen tipo que no la está pasando bien.
No pido esto por ser su amigo. No lo soy.
Pero estaría orgulloso de serlo, no lo duden. Personas tan valiosas enriquecen la vida de uno.
Sé que la fuerza de la oración obra milagros.
Te tomará sólo algunos segundos .................................................
Gracias.
Una buena amiga siempre decía, al finalizar su programa de radio, que "la vida es como un boomerang. Todo vuelve".
Seguro a tí te volverá con creces. Que tengas un buen día.
Y gracias de nuevo.

sábado, 31 de enero de 2009

Good times

Calor... Plena siesta, verano tucumano. Imagínense unos 38º a la sombra.
Pelopincho obligada, Criollitas con mayonesa Hellman's y vuelta al agua.
El televisor Stromberg & Carlson proponía a Los Locos Adams (blanco y negro, of course) en su monoaural sonido.
Las jugadas típicas, los gritos típicos... los juegos clásicos dentro de la pileta, roja por fuera celeste por dentro, llena hasta la mitad porque "los chicos no saben nadar".
El Cola, nuestro perro, ladraba sin parar tal vez festejando quién sabe qué cosa. Tal vez por la impotencia de verse fuera del juego del que quería ser partícipe. Nadie lo sabrá hasta que algún día reencarnemos (si es que esto realmente existe) en algún can. Mientras no sea caniche toy, todo bien.
Hay sed por aquí, después de tanto despliegue lúdico. Con mis hermanas y algún que otro amigo, amiguito en realidad, buscamos saciar nuestra necesidad buscando en la heladera.
Yo no habré tenido más de siete años y mis hermanas, un tanto más grandes que yo (¿ven que les preservo identidad y años, sobre todo lo último?... je. Y pensar que fueron un tanto crueles conmigo a esa edad. No importa, igual las quiero) ya manejaban el sifón Drago con comprobada destreza.
Había que tener habilidad no sólo para llenarlo, con la garrafita que venía sino también para apretar el gatillo sin salpicar.
Su cuerpo acerado, transpirando cuando salía de su conservado clima, derramaba su burbujeante chorro en el vaso de los anhelantes sedientos.
Pero antes de que esto sucediera, una pequeña porción de líquido rojo estaba esperando en el fondo del vaso para transformar ese gaseoso elemento en la riquísima granadina, emblemática bebida de los años setenta.
Bien helada, con gusto a..... granadina. ¿Qué otro gusto podía tener? Un poco más de soda, más suave; menos soda, el gusto a jarabe más fuerte.
Fue la mejor alternativa cuando la Fanta Naranja (en botella de vidrio, por supuesto, pero la que tenía relieve no la de ahora) o la siluetosa Crush no podían visitar nuestra mesa. Ni qué hablar de la Coca Cola. Sólo para las fiestas.
Pero la granadina era más rica con soda, por supuesto y siempre en verano.
Con el ingreso de las gaseosas más baratas, la granadina fue perdiendo prestigio, valor y presencia en las mesas argentinas. La de los ochenta fue, creo, su última década de apogeo.
Ya en los noventa y en este nuevo siglo, se transformó en un elemento vital pero de tragos largos, bien onda barman.
Y de pasar a ser una de las botellas más vistas en la góndola del almacenero, fue a parar al super y a desaparecer del negocio del barrio.
Tuve que caminar varias cuadras, después de cerrado los supermarkets, para conseguir una. Ni siquiera la pude comprar en el característico negocio frente a la Plaza Independencia, que siempre se jactó de tener absolutamente de todo las 24 hs.
Unos metros más adelante, un negocio similar, me sacó del apuro.
"12 pesos, es un poco cara", me dijo como intentando amilanar mis ganas de comprarla.
Pero la necesitaba.
Me vine caminando las casi 10 cuadras pensando en lo mucho que cambiaron nuestras costumbres. En todo.
Ahora buscaba la granadina, inocente bebida infantil, para incorporarla a un trago cubano. Pruébelo si quiere. Disponga la misma medida (una sola) y en este orden de: ron, jugo de ananá, jugo de naranja (Inca en sobre, preferentemente), durazno (Baggio) y un 'touch' de granadina en un vaso largo con "harto hielo" como diría un ex compañero mío.
El degradé es sólo para admirar. Luego mezcle, relájese y disfrute. Es muy rico. Pero cuidado: más de tres, son peligrosos.
Pero si quiere puede tirarse a la pileta, en plena siesta de verano y salir a tomarse un vaso de granadina... con soda, por supuesto. Es igual de refrescante.
Y más inocente.

miércoles, 28 de enero de 2009

Su primera canción

No soy un geek... o sea, no soy un fanático de la tecnología pero me interesa. No estoy al tanto de toooodo lo que pasa pero tampoco me gusta estar desinformado.
Es por eso que de cuando en vez, que no es lo mismo que de vez en cuando, compro una revista tecnológica (tipo Users, Dr. Max, que al fin de cuentas son de la misma editorial) para estar al tanto de las novedades.
Me gusta la música, eso está de más decirlo puesto que salta a la vista, aunque muy pocas veces -tengo una canción perdida por ahí- me dediqué a la composición. No es cosa de agarrar dos o tres notas y hacer una canción. No soy Andrés Calamaro que sí lo hace y además, con apenas cuatro frases. Un genio. Siempre creí que lo simple es lo más complicado, en todos los órdenes de la vida. En fin, vamos a lo que iba.
En una de esas revistas encontré un programa (lástima, es de prueba por sólo ¡14 días!) que me fascinó: se trata de un editor de música, donde pueden grabarse por separado cada instrumento o voz (pistas o canales).
Uno puede grabar tanto la música que compone (si se tienen los conectores necesarios para la computadora -entrada MIDI-), o bien puede utilizarse la pre-grabada que viene separada por instrumentos y ritmos variados: partes de batería, guitarra, bajo, órgano, piano, y otras opciones. Además, se pueden usar efectos si se entiende un poco más (delay, compression, etc.). Es bien completo el programa. Es como un RASTI pero de música.
Estuve jugando un poco con él y apareció una de mis mellizas.
Me preguntó qué estaba haciendo y le dije que "jugando" con este programa, donde podía armar una canción "como vos armas los rompecabezas".
Le expliqué, en muy poco tiempo, cómo podía utilizar el programa. Lo captó inmediatamente. Y comenzó a "jugar".
Ya armó su primera composición. Le ayudé un poco, es cierto, pero el orgullo inmenso de que lleva la música adentro es incomparable. Dura 30 segundos su creación.
Para mí, la mejor de todas.
Sólo presionen play y disfruten. No sé si si lo harán como yo.




sábado, 24 de enero de 2009

Seru Giran

Gran banda argentina compuesta por el inigualable Charly García, el talentosísimo Pedro Aznar, el multifacético David Lebon y el carismático Oscar Moro.
Tuvieron varios éxitos: Viernes 3 am, Seminare, San Francisco y el Lobo, Peperina, No llores por mí Argentina, Popotitos, ufff... varios, realmente varios temas buenos.
Nosotros hacíamos una versión de Esperando Nacer, tema que me trae mucha nostalgia.
Aunque hubo un tema en particular que siempre me gustó, a pesar de su oscuridad.
Este, que les dejo, donde aparece el bajo de Pedro Aznar en su esplendor y la voz privilegiada de Lebon para lograr esos registros.
Esto para Ena, que me preguntó por la banda. No hay mucho de ellos en youtube, que tenga buena calidad de imagen y sonido. Por eso preferí este por su sonido.
El tema se llama Noche de Perros... temón. Hay una versión, más nueva, que la canta la gran Claudia Puyó con el Maestro Lito Vitale. Si pueden, no se la pierdan. Pero primero escuchen este tema.
Espero lo disfruten. Yo lo hago desde hace más de 20 años.
Me saco el sombrero antes y digo, "Con Uds., simplemente Serú..."